jueves, 19 de abril de 2007

A tí, lejos de mi bolsillo


Cuando la decepción llega al límite, es poco lo que se puede hacer y si lucho contra ella es a muerte mía por que lo que había ya no está.

Y si ese corazón frío no vio mi pena, no se dio cuenta que di luces y brille por acalorarlo pero mas ni mi alma ni mi alegría fueron capaces, aún cuando mil veces lo intenté, trague mis palabras y hable a medias, miles de justificaciones inventé, pero ese corazón frío no se inmutó y aquí estoy yo, con el mío hinchado y delirante, quiere ver flores y amapolas pero ve piedras afiladas sobre realidades amargas que pueden más. Pena y rabia conjugadas danzando en el balcón, a su lado tu silueta ya casi se desvanece por completa.

Y si aferrarse a recuerdos ya no sirve, que importa si necesito de tu amistad, tu frialdad e indiferencia entiérralas en otro lado o llévalas como compañeras pero a mi no me las acerques que me congelan, como a ti.

Y si hoy me sigues importando ya da igual, desecho las ultimas tres tristes lágrimas, por que hay quien no ha de merecer y hay quien no supo valorar, entonces también debe de haber quien supo olvidar y simplemente avanzar.

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