domingo, 22 de abril de 2007

Desde mi cubículo



Flotando sobre mi almohada
mis gélidas angustias se asfixian
y mis pensamientos se golpean.
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El miedo esta asustado, el ruido pide silencio
y el hielo necesita un chaleco.
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La paranoia se siente perseguida
y corre por toda la habitación.
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Las sombras bailan en mi ventana
con sus trajes de gala, anunciando mi partida.
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Me acurruco en mi cama, intentando protegerme de la tristeza, que cala hondo en mi piel
y aprieta fuertemente mi corazón.
-
Los latidos se enmudecen y solo se puede oír a la noche
mofándose con abierta sonrisa, de mi falta de fortaleza
y mi exceso de soledad.

jueves, 19 de abril de 2007

Esos momentos...











Siluetas que inquietan, sombras que agitan, personas que destruyen.




Y esa noche vi aquella extraña expresión en su rostro, el dolor emanando por sus poros, quiso ahogarse en aquel río, tragar todo ese dolor ajeno para evadir el propio, drogas, sueños, mierda, impurezas...




Se retorcía...


¡Carne!




Se retorcía...




¡Nervios!




Esa noche vi aquella extraña expresión en su rostro, fue lo ultimo que vi.


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Di donde estabas, hablador ¿te escondías?
No quiero dolor, ni para ti, ni para mi. Este cuento es mió, pero las palabras se deslizan solas... !
! reflejo ¡ !reflejo ¡ Este cuento es mió y el dolor también.
No te escondas más que el espejo te delata, mas me escondo yo dentro de mis entrañas, acurrucada el dolor puede ser menor.
Detrás del páncreas amortiguo los golpes, detrás del corazón, solo digo adiós.

Para papá


En la inmensidad el amor más grande es el de una hija por su padre.

Por tu vida daría perdida la mía aunque tuviera que ir en contra de leyes naturales, dioses olímpicos y demases garabatos.
Eres mi padre y mi tesoro, mi héroe de mil capas y cabello abundante.

OH papá ¿sabes?

A veces aún sueño recordando en el pasado a una pequeña que espera por su padre con la más grande de las ansiedades, contando puntitos para poder compartir con el en aquella sala de estar que tantas veces los cobijo.

Y ¿sabes? ¡Aún me veo papá!

Aún me veo recostada en tu regazo escuchando tu música, intentando rodearte con mis pequeños brasitos que no alcanzaban a abrazar tu enorme figura, escuchando tu corazón y tus ronquidos al compás de Fredy Mercuri y su Rapsodia Bohemia.

Y así caía papá, en el sueño mas tranquilo, en los momentos mas preciados junto a ti.

A tí, lejos de mi bolsillo


Cuando la decepción llega al límite, es poco lo que se puede hacer y si lucho contra ella es a muerte mía por que lo que había ya no está.

Y si ese corazón frío no vio mi pena, no se dio cuenta que di luces y brille por acalorarlo pero mas ni mi alma ni mi alegría fueron capaces, aún cuando mil veces lo intenté, trague mis palabras y hable a medias, miles de justificaciones inventé, pero ese corazón frío no se inmutó y aquí estoy yo, con el mío hinchado y delirante, quiere ver flores y amapolas pero ve piedras afiladas sobre realidades amargas que pueden más. Pena y rabia conjugadas danzando en el balcón, a su lado tu silueta ya casi se desvanece por completa.

Y si aferrarse a recuerdos ya no sirve, que importa si necesito de tu amistad, tu frialdad e indiferencia entiérralas en otro lado o llévalas como compañeras pero a mi no me las acerques que me congelan, como a ti.

Y si hoy me sigues importando ya da igual, desecho las ultimas tres tristes lágrimas, por que hay quien no ha de merecer y hay quien no supo valorar, entonces también debe de haber quien supo olvidar y simplemente avanzar.